En el sótano de casa guardo cajas de cartón repletas de libros: centenares, incluso miles de éstos me atrevería a decir (no llevo la cuenta actualmente) son aquellos que recojo y resguardo en mi sótano, catalogados en cada caja según su género correspondiente, ya que son todos muy preciados para mi y en cada uno de éstos he dejado un pedacito de mi, pero he aprendido mucho más: he absorvido todo lo que tenían que darme; sus conocimientos pero sobre todo su moraleja y enseñanzas, mostrándome situaciones en la vida que me nutren y seguramente me sirvan para mucho más adelante poder tomar las decisiones correctas según mi ética, moral y principios y seguir siendo quien soy, formándome y culturizándome al respecto.

Es por ello que, pese a gustarme más o menos, no tiro ninguno de los libros que compro: los guardo en cajas de cartón en el sótano, donde tengo mi despacho: es como mi rinconcito, un lugar donde puedo leer, escribir (si, soy un escritor frustrado) y hacer lo que me plazca, tener mi ratito de tranquilidad y poder gestionar mi ocio como más me gusta: leyendo. Y por supuesto, de mi propia biblioteca personal, ya que como he mencionado anteriormente son muchos los libros que guardo en estas cajas y por ende tengo la facilidad de poder escoger el que quiera, el que más me apetezca según la ocasión. Estos tipos de cajas me permiten tenerlos todos bien resguardados sin que ocupen mucho espacio

La gente siempre se queda sorprendida cuando llega a mi casa y ve esa gran cantidad de libros guardados en cajas de cartón, ya que, pese a que leer es algo que me encanta, tampoco ahondo ni hago mayor hincapié en el tema si no surge la conversación, ya que considero que no es adecuado, pero realmente soy un fanático de los libros y por eso tengo más de mil guardados, ordenados y catalogados en cajas de cartón.